Quiero estar delgada, así seré feliz

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"Si fuera delgada, seguro sería más feliz"

Salir a la calle, encender la tele, connectarte a internet,... son actividades que conllevan exponernos a un continuo bombardeo de imágenes donde se nos dice de muchas formas que para ser feliz es necesario ser delgada y joven. Parece que estas dos características son el santo grial para conseguir ser feliz y aceptada socialmente. Utilizo el género femenino porque llevamos más tiempo sufriendo este bombadeo, pero desde hace un poco más de dos décadas que esto se ha extendido al género masculino.

Esta situación social se traslada a la consulta de los psicólogos, ya que recibimos constantemente a pacientes expresando altos niveles de sufrimiento porque creen que su apariencia física no es la que debería ser. Lo más curioso de esta situación es que parece afectar a una gran parte de la población sin que tengan las mismas características. Para que os situéis voy a poner algunos ejemplos que nos encontramos en la consulta: un adolescente de 16 años, una persona de unos 30 años aproximadamente y otra de unos 50. No son del mismo género y tampoco se dedican a profesiones similares, sino que están en campos totalmente diferentes. ¿Qué tienen pues en común estas tres personas que, siendo tan diferentes, estén todas tan preocupadas por su apariencia física?

Valgo según me valoren los demás

Pensándolo estos días he llegado a la conclusión que detrás de estas preocupaciones existe la creencia de “valgo en función de cómo se me valora desde fuera”, es decir, como si mi valor personal estuviera en la bolsa y subiera o bajara en función de si cumplo o no los cánones estéticos establecidos. En el caso del adolescente se trata de conseguir de cualquier forma no estar gordo y a poder ser marcar tableta para así gustar a las chicas y ser admirado por sus amigos; en el segundo caso, se trataría de poner freno a los primeros signos del envejecimiento para que me sigan viendo deseable, ya que la autoestima de esta paciente está totalmente ligada a su físico; y en el tercero, entrar conseguir entrar en una talla 38 para demostrar que la edad no ha podido conmigo.

Estar guapa y delgada a cualquier precio

Parece que el valor que nuestra sociedad le da al aspecto físico es un valor en auge. Televisión, revistas, series,… es un bombardeo constante para hacernos creer que la clave de la felicidad está en ser guapos, delgados y a poder ser eternamente jóvenes. Recuerdo que hace un tiempo revisando mi facebook me encontré con que Fotogramas había hecho un post con algunas de las fotos más graciosas del año entre las que se podía ver al actor Mario Casas exhibiendo su bíceps mientras hacía pesas. Si tengo que decir la verdad, me dolió este acto de exhibicionismo (me es igual si es para la preparación de un personaje o por su afición a la halterofilia) pensando sobretodo en adolescentes que aún no pueden discriminar lo que les conviene de lo que no. Otro ejemplo de esto fueron los ataques que recibieron a través de los medios sociales algunas profesionales del sector televisivo (Cristina Pedroche y Tania Llasera)  por supuestamente “estar gordas o subiditas de peso”. Sara Carbonero salió en ese momento a la defensa de sus compañeras mostrando solidariamente fotos de sus supuestos "defectos" en forma de cicatrices para apoyar a sus compañeras, lo cual es un gesto muy bonito, pero también parece admitir que no tener una talla 36 o 38 o tener una cicatriz es un defecto.

No somos sólo una imagen en un espejo

Hay que ir con mucho cuidado, ya que si perdemos de vista nuestro cuerpo como organismo y solo lo vemos como una imagen en un espejo podemos olvidarnos de cuidarnos y de ahí a los trastornos alimentarios (anorexia, bulimia, vigorexia, etc.) a veces no hay muchos pasos. Las personas con trastornos de la alimentación se preocupan en demasía de la percepción que los demás tienes de ellos y esto hace que lleguen a perder de vista sus necesidades y sus propios sentimientos. Los medios de comunicación, sobre todo el sector publicitario, avalan los valores de una determinada estética y por otra parte, se ponen las manos en la cabeza cuando los niveles de trastornos de la alimentación no hacen sino que aumentar o los chavales en desarrollo humillan a otros por su aspecto físico

¿Qué valores queremos transmitir?

Creo que la mayoría de nosotros/as hemos sentido esta presión social sobre nuestro aspecto en algún momento, quien esté libre de culpa que tire la primera piedra, pero eso no implica que no podamos comenzar a reflexionar sobre qué valores son los prioritarios en nuestra vida y cómo los traspasamos a las futuras generaciones. La responsabilidad no está fuera, sino dentro de cada uno de nosotros.
 
Os dejo este link donde se muestra como han ido cambiando los cánones de belleza durante la historia y lo difícil que es ajustarse a cada uno de ellos si tu naturaleza no se corresponde con la moda del momento: http://verne.elpais.com/verne/2015/01/31/articulo/1422722953_709436.html.
 
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Fecha actividad: 
Lunes, Marzo 13, 2017 - 11:30