El duelo por ruptura sentimental: fases y cómo superarlo

Ruptura sentimental: el miedo al cambio

Habitualmente las personas acuden a terapia justamente después de una ruptura, hayan sido ellos o no los causantes de ésta. Se inicia una etapa donde tendremos que pasar el duelo por el fin de la relación. Esta etapa que todos pasamos alguna vez en la vida, suele estar tintada por el miedo a lo que se va a perder y por todos los cambios que sucederán. Lo más habitual es que a más tiempo juntos más pánico, más rutinas que rehacer, más hábitos que cambiar.

El duelo: empieza la etapa del desamor

¿Qué es el duelo? El duelo por una ruptura sentimental es similar a si hubiésemos perdido a un ser querido o una posesión preciada. Una fase de reajuste vital que nos obliga a superarnos y a mejorar en la vida. Como todo duelo lo más común es pasar por una serie de fases antes de volver a estar al 100%. Cabe decir que no siempre suceden todas las fases y no siempre por el mismo orden:

Fase de negación: todo sigue igual

En esta etapa del duelo lo más común es encontrarse haciendo las mismas cosas como si nada hubiese cambiado y la pareja siguiese junta. Suele ser una etapa de corta duración ya que nuestro sistema tiene que empezar a asimilar los cambios sucedidos.
El tiempo se convierte en nuestro mejor aliado, nos ayudará a ver las cosas de forma distinta. No hay que olvidar que en las relaciones de pareja nuestros opiáceos endógenos, como las conocidas endorfinas, entre otros, juegan un papel muy importante. Estos pueden hacernos padecer incluso un síndrome de abstinencia físico. Como si se tratara de una adicción a nuestra pareja, ya que estos neurotransmisores se vinculan con las sensaciones de placer y bienestar de nuestro organismo.

Fase de tristeza: me doy cuenta del cambio

Momentos de melancolía o tristeza son totalmente naturales cuando estamos pasando un duelo después de una ruptura sentimental. Debemos ir con cuidado con la intensidad. Si empezamos a entrar en depresión y nuestro sufrimiento no deja de intensificarse lo más conveniente es visitar a un psicólogo para poder atacar el problema. Un duelo mal resuelto nos suele acarrear problemas en nuestra futura forma de vincularnos.

Lo más habitual es que surja el miedo a no ser queridos. La idea de “nunca más encontraré una mujer/hombre igual”, “seré un soltero empedernido”, “me voy a convertir en la loca de los gatos”, suelen ser pensamientos recurrentes. El control del amado/a también suele ser un arma con la que fustigarnos. En la actualidad  estar al corriente de los movimientos puede convertirse en un calvario.

El nuevo soltero/a muchas veces también tiene que lidiar con una oleada de consejos o propuestas que nos suelen hacer familiares o amigos. Llenar la agenda de actividades puede ser una buena idea, pero también podemos disfrutar estando solos. Nos podemos dedicar a las aficiones que a veces trabajo y pareja no nos daban tiempo a disfrutar como nos hubiera gustado.

Fase de ira: ¿por qué a mi?

Esta fase del duelo es  un momento de enfado generalizado. Puede dirigirse normalmente hacia la expareja, pero también hacia las personas de nuestro alrededor o incluso el mundo entero. La rabia en si puede ser buena en dosis razonables, para activarnos, salir de la apatía en la que nos sumía la tristeza y ayudarnos a tomar distancia de la persona a la que amábamos.

Esta fase que puede convertirse en el motor para seguir adelante. En este punto, debemos ir con cuidado y no caer en el exceso. Las venganzas o los resentimientos hacia el ex no nos ayudarán a estar mejor en un futuro, nos anclarán en batallas sin fin que pueden no dejarnos avanzar.

Fase de aceptación: se acaba el duelo

Es la fase final del duelo en la que empezamos a pensar en el futuro. La persona empieza a aceptar la nueva realidad y se encuentra en paz consigo mismo.

Hay que ser positivo. Lo más importante del proceso es poder aprender sobre nosotros mismos. Debemos tomar nota de todo lo que podemos aprender y afinar nuestro radar hacia futuras relaciones de pareja. Una vez tenemos el radar afinado es importante recordar que es necesario estar bien con uno mismo antes de lanzarse de cabeza a una nueva relación. Una ruptura reciente nos deja emocionalmente tocados y el peor favor que podemos hacernos en esta fase es encadenar fracasos uno tras otro.

Si uno es capaz de estar en paz consigo mismo estará preparado para poder amar de forma libre. La madurez emocional en este caso se convierte en la mejor puerta para empezar una futura relación de pareja de la forma más sana posible. Si ya tenemos la puerta, el siguiente paso es el fundamento, el respeto hacia el otro y a uno mismo es la base para cualquier futura nueva relación.

Del desamor al amor propio

En definitiva, la paciencia y el trabajo personal son los mejores aliados cuando se termina una relación.

Es necesario mantenernos activos sin llegar a obsesionarnos. Aunque parezca difícil, hay que tomar nota de los errores cometidos para poder salir reforzados de la experiencia. Como decía el economista Milton Friedman: “Sólo una crisis, real o percibida, da lugar a un cambio verdadero”.

Albert Roig Tor

Psicólogo. Col. 17308

Si te ha interesado este artículo, puede ser que también te interese:

– ¿Es posible superar una infidelidad?

– Aprende a discutir en pareja sin perder el control.

– ¿Cómo recuperar la chispa en tu relación de pareja? 8 consejos para parejas (con y sin hijos).

– Vivir hoy en pareja: Facebook, whatsapp y otros líos…

 

No hay comentarios

Publica un comentario