¿Por qué la llegada del primer hijo supone una crisis de pareja?

No es raro que cuando hablas con personas que acaban de tener un hijo te digan: “casi nos separamos”, “nos hemos peleado como nunca”,etc. Pero, ¿Por qué sucede que ser padres a menudo nos lleva a una crisis de pareja?

Tener hijos y crisis de pareja, ¿Inevitable?

Se dice mucho eso de que tener hijos te cambia la vida, pero nosotros añadiríamos que también te cambia la pareja. Cuando llega un hijo, el centro de todo pasa a ser esa pequeña criatura que es fuente de las más intensas alegrías y satisfacciones y también de algunos retos importantes.

La llegada del bebé supone tener que reformular la relación de pareja, ya que nos vemos obligados a re-estructurar el tiempo (individual y de pareja), la sexualidad, la convivencia, las relaciones con amigos, las relaciones con nuestras familias. Así que, como veis, aún cuando sea un momento de ternura y felicidad, también es un momento de cambio obligado y a veces esto nos pilla por sorpresa.

¿Qué le sucede a cada uno de los miembros de la pareja?

La nueva mamá experimenta toda una serie de cambios corporales y psicológicos durante el embarazo y después del parto. Su cuerpo se inunda de hormonas que la hacen estar muy emocional y afectan a su estado de ánimo. Después del parto, se puede sentir aislada y sola con un tesoro muy preciado entre sus brazos, sintiéndose abrumada por la responsabilidad.

El papá se puede sentir como un rey destronado, ya que su pareja pasa la mayor parte de su tiempo con el bebé. El bebé tiene la atención constante de la madre y el padre fácilmente puede sentir que su pareja le presta mucha menos atención que antes. La madre, cansada por menos horas de sueño y todas las necesidades que hay que cubrir del bebé, no entiende esta actitud negativa y rencorosa del padre. En este bucle, donde no se sabe decir qué es lo que empezó antes, se comienza a gestar el conflicto.

El cansancio, un factor que suma y quema

A todos estos cambios, le tenemos que sumar una buena dosis de cansancio, falta de sueño, incremento de las tareas de casa, menos tiempo para hablar. Esto crea  un terreno abonado para que las discusiones se incrementen o por el contrario, delante de la incomprensión que sientes por parte del otro, te alejes y se incrementen tus sentimientos de soledad.

Otras veces, esta crisis de pareja con la llegada del primer hijo/a son una amplificación de un malestar que ya existía previamente, pero que se ha puesto encima de la mesa al darse los cambios que hemos mencionado anteriormente.

¿Cómo hacer frente a todos estos cambios?

  1. Es importante adelantarnos. Prepararnos si en estos momentos estamos pensando en buscar un bebé o ya está en camino. Pensar que a nosotros no nos pasará, simplemente puede provocar que nos pille desprevenidos. Hablad previamente sobre cómo os organizaréis. Buscad a familiares, amigos o gente de apoyo que os pueda echar una mano con las tareas de casa, las comidas, la ropa, la limpieza, etc. Ahora os parece que habrá tiempo para todo, pero creednos, se necesita ayuda para criar un bebé. Esto no se aplica solo al momento después del parto, si no también posteriormente, ya que con la vuelta al trabajo (de uno o ambos), sumado a los cambios que hemos mencionado, se pueden crear conflictos muy fácilmente.
  2. Papis, leed, informaros sobre el embarazo, el parto, la lactancia, los cambios que implican en vuestra compañera. Saber os permitirá entender muchas de las cosas que después sucederán y además, esto creará más vínculo entre vosotros al poder compartir estos cambios.
  3. Pensad que es una etapa que pasará. Los primeros 3 años son los más demandantes por parte del niño/a. Esto nos ayuda a situarnos temporalmente y no ponernos derrotistas. Es importante hacer equipo, plantearlo como un reto familiar.
  4. No neguéis los cambios en la relación. Ya no sois dos y quedaros anclados en lo que era, simplemente hace que no pongáis en marcha soluciones. Comunicad el uno al otro vuestros miedos y dificultades.
  5. Salva al otro cuando lo veas desbordado. La ventaja de ser dos es que podemos intercambiar papeles. Es importante saber que nuestra pareja nos puede echar un cable cuando estamos muy agobiados.
  6. Buscad algún momento de pareja. Aunque sea un tiempo pequeño en comparación al que teníais anteriormente, es importante recordar que esta etapa como padres se originó en el amor de pareja.
  7. Deja de mirarte el ombligo y piensa que tu pareja también está pasando por muchos cambios. Si lo miras así, esto te puede ayudar a hacer acercamientos y tener detalles mutuos que os unan. Igual que se crean bucles negativos, es posible revertirlos y crear bucles positivos.
  8. Organizaros para que cada uno tenga un mini espacio para relajarse. Salir a correr, tomar un baño, quedar con un amigo/a para tomar un café. Somos como una olla exprés y necesitamos válvulas que nos permitan dejar ir presión. Estos pequeños detalles que implican 30-60 minutos, nos ayudan a desestresarnos y volver con más energía. Pensad que criar un hijo/a es una carrera de fondo, no un sprint. Si por hacerlo perfecto os desgastáis, eso no os ayudará.

Tener un hijo/a es un momento maravilloso, pero también es agotador física y psicológicamente. Por esta razón es importante que no escondamos que la parte dura también está. Saberlo nos permite prevenir y saber que para que la pareja salga reforzada nos tenemos que cuidar mutuamente.

María Martín Santacreu. Col 15745
Pablo Quiroga Vicuña. Col. 14679
Psicólogos Especialistas en Terapia de Pareja

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