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8 PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR Y dejar de compararte con los demás

“La comparación nos roba la alegría.” Theodore Roosevelt.

«No puedo parar de compararme con los demás»

«Él/Ella es más… que yo». «Él/ella tiene un coche mejor que el mío, está más delgada que yo, viaja más, tiene suerte de tener ese trabajo, su familia es más grande que la mía, no tiene tantos problemas como yo, viste mejor, es más atractivo, cae mejor…».

Cuando nos comparamos con los demás siempre solemos fijarnos en aquello que tienen y nosotros no, en aquello que nos gustaría ser o tener. Seamos conscientes entonces, de que nuestra visión siempre será una visión sesgada de los demás. No podemos tener una visión global y 100% real de toda su vida. Conocemos de los demás sólo una parte de ellos, la parte que nos muestran. No podemos valorar un rasgo o aspecto aislado de su vida y centrarnos en ello porque entonces corremos el riesgo de idealizarlo…compararse-con-los-demas

¿Dónde está lo que yo valgo?

Quisiera también, dejar algo claro. Siempre habrá alguien más rico/a, guapo/a o con un mejor trabajo que tú. Siempre. Igual que siempre habrá alguien que haga algo mejor que tú. ¿Eso significa que lo que tú haces o tienes deja de tener valor? Si buscas sentirte satisfecho con lo que tienes comparando con lo que tienen los demás, siempre encontrarás algo “mejor”. O aparentemente mejor.

Porque además, hay otra cuestión: puede que lo que le sirva a él/ella no te sirva a ti. Pongo un ejemplo: “Uauu tengo un amigo que tiene una casa enorme y dos caballos. Y tiene un buen trabajo con un horario estupendo”. Vale, quizás tu amigo sea “feliz” con su vida (o quizás no, porque vive estresado, porque tiene una serie de problemas que tú no sabes, etc. etc.). Pero es que además, quizás a ti vivir en una casa tan enorme y retirada de la ciudad no te haría feliz, los dos caballos te supondrían mucho gasto y sólo irías una vez al mes a verlos un ratito sin más. Y quizás en ese trabajo tiene un jefe que no soportarías o te agobiaría el tipo de tareas que él realiza.

Mirarse a uno/a mismo/a

Como os decía, no podemos quedarnos sólo con aquello que vemos a simple vista, ni tampoco idealizar la vida de los demás. ¿Y si gastáramos la energía que utilizamos en compararnos con los demás en otra cosa? ¿Qué tal usarla en tener claros nuestros propios valores y objetivos y construir nuestra vida en base a ellos?

compararse-con-los-demasLos demás tendrán sus propias aspiraciones. Y tal vez, por decir algo, a alguien le compense ir al gimnasio cinco veces a la semana para estar ágil y hacer maratones. Pero quizás eso a ti eso no te haría feliz y no estás dispuesto/a realizar ese esfuerzo. Entonces, ¿qué sentido tendría envidiar su cuerpo o su agilidad?

Al ver en el otro algo que deseas, sé honesto/a contigo mismo/a. Ten en cuenta tu propio criterio y metas personales y decide en base a ello. No te dejes embaucar por tu mente y la interpretación que hace de lo que ha visto. Indaga en ello, evalúa la situación y si de verdad quieres eso, a por ello. Pero ojo, tampoco lo hagas porque alguien te lo diga o creas que los demás lo valorarán, sino porque sea algo que a ti te vaya a satisfacer.

Y en medio de la comparación… la autoestima

Al ver algo que queremos tener o ser pueden despertarse en nosotros sentimientos de baja autoestima, de ser menos que el otro, de sentirnos inferiores en algún aspecto. Pero está en tu mano decidir qué hacer con eso. Puedes quedarte con la frustración y dejar que la envidia o el malestar se apoderen de ti y se expresen a través de malas caras, quejas e irritabilidad. O bien, puedes hacerte las siguientes 8 preguntas poderosas:compararse-con-los-demas

  1. ¿Qué es exactamente lo que veo en el otro que me gustaría tener a mí?
  2. ¿Eso que envidio o anhelo del otro/a a mí me resultaría realmente satisfactorio?
  3. ¿Él/ella es mejor que yo por tener eso o ser así?
  4. ¿Cómo lo ha conseguido? ¿Puedo yo lograrlo?
  5. ¿Me compensaría el esfuerzo que requiere o realmente prefiero no tenerlo?
  6. ¿Si tuviera eso me valoraría más o debo empezar a valorar primero lo que ya sí tengo?
  7. ¿Me valoro a través del otro? ¿De qué otras formas y qué otras cosas podría empezar a valorarme?
  8. ¿Qué aspectos de mi mismo/a valoro y me hacen sentirse orgulloso/a de mí?

Tú no eres menos que nadie

La próxima vez que veas algo de alguien que te gustaría tener o ser y eso te despierta una sensación de frustración, de sentirte tú menos que el otro/a… espero que te venga a la mente este artículo. O por lo menos que te quedes con la idea de que nada es lo que parece y que tú no eres menos que nadie. Quizás él/ella tenga algo que tu consideras mejor y quizás ni lo valore o desee. O quizás si conocieras todos los ámbitos de su vida dejarías de idealizarle.

compararse-con-los-demasEspero también, que a partir de ahora, cuando te percates de que te estás comparando con alguien seas capaz de hacerte las preguntas y la reflexión pertinente. Y que eso te ayude a empezar a utilizar esa comparación para centrarte en lo que tú realmente desees y ponerte a trabajar en ello sin perder tu energía comparándote… Porque no hay dos personas iguales. Y porque cuando nos comparamos con los demás estamos valorando nuestros logros y nuestra valía a través de ellos. Estamos dándoles un poder que no les corresponde.

 

Silvia Pueo

Psicóloga General Sanitaria. Col.18637

 

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