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PREPARACIÓN AL PARTO CON HIPNOSIS

Mi experiencia con la hipnosis para el parto

Este enero tuve a mi segunda hija. Este segundo parto lo enfrentaba teniendo la experiencia del primero y teniendo más claro qué quería y que no quería. Me preparé leyendo, haciendo yoga en casa, pero no pude participar en ningún grupo de preparación al parto. Trabajé bastante hasta el final. Además, mi primera hija es todavía pequeña y necesitaba mucha atención. Ahora os explico como decidí hacer mi prepararme con hipnosis para mi parto .

Tenía claro que no quería repetir mi primera y traumática experiencia en una clínica privada de Barcelona. Me sentí engañada y maltratada por el que se suponía que era el ginecólogo que me conocía de toda la vida y la comadrona que asistió al parto. Inducción injustificada. Oxitocina. No dilatación, más oxitocina.Epidural después de horas de aguantar contracciones y ceder a los comentarios negativos de la comadrona. Maniobra Kristeller cómo si fuera una cosa rutinaria. Decirme que no sabía empujar. Decirme que si quería parto natural ya sabía lo que era cuando en el expulsivo no estaba bajo el efecto de la epidural, etc… Ya os lo podéis imaginar… Un infierno!

Parto y secuelas psicológicas

Como no había tenido mucho tiempo entre el trabajo y la niña sentía que, a pesar de que había leído mucho y tener claro que quería sentirme respetada y cuidada durante el parto, lo que me había pasado a la anterior parto todavía me pesaba mucho. Aquella experiencia tuvo consecuencias en mí y en mi autoestima.

Tenía mucho miedo de no aguantar el dolor, de no hacerlo bien.  La comadrona anterior me decía: «¡no lo estás haciendo bien!», «¡no sirve de nada que empujes así!». Tenía miedo de desesperarme y que a pesar de querer un parto lo menos medicalizado posible al final me rindiera.

preparacio-part-hipnosiHablé de todo esto con un compañero de trabajo (los dos somos psicólogos), Albert Roig. Me comentó de poder trabajar mi miedo al dolor del parto con hipnosis. A pesar de que soy psicóloga, tengo que reconocer que me daba un poco de respeto. Tenía miedo a perder el control mientras estaba bajo el efecto de la hipnosis, a que algo se me escapara. Albert, ya antes de empezar a trabajar me tranquilizó y me explicó que no pasaría nada que yo no quisiera.

Entendí que la hipnosis no quiebra tu voluntad y que no empezaría a hacer la gallina como había visto a la tele. Finalmente, me decidí y empecé a trabajar el tema del afrontament del dolor y el que me había pasado a la anterior parte a través de la hipnosis. La verdad es que fue muy agradable y el miedo que sentía previamente a estar bajo hipnosis se fue después de la primera sesión.

¡Empieza el tratamiento con hipnosis!

¡Albert lo hizo muy fácil! Empezamos la primera sesión hablando de mis miedos, pero también de cosas que me hacían sentir bien, que me gustaban, como la música o bailar. Pensé en un escenario que me trajera a un estado de calma, de felicidad y éste nos sirvió para posteriormente poder trabajar durante las sesiones yendo a este lugar.

La transformación del dolor

A través de visualizaciones Albert me enseñó a transformar el dolor en colores, en formas y a modificarlas dentro de mi cabeza. Además, lo que trabajábamos en sesión quedaba grabado y me lo podía llevar en casa y seguir trabajando yo sola.

Todo lo que Albert me relataba durante la sesión de hipnosis había salido de lo que hablábamos en la primera parte de la sesión. Así que era como un traje hecho a medida. ¡Totalmente personalizado! No era nada estándar que él se inventara. Todo salía de nuestra conversación y estaba pleno de los detalles que yo le había ido explicando. Esto hacía que fuera muy real y muy fácil de imaginar durante la hipnosis.

¿Y si me desconcentro?

Otro miedo que yo tenía era desconcentrarme y salir de aquel estado de relajación inducido. Ya os puedo avanzar que pasó unas cuantas veces. Aún así, yo estaba tranquila porque él me había explicado que era completamente normal y que simplemente podría retomar el hilo. El objetivo era que yo no sintiera ninguna presión y no me viera obligada a nada. Yo decidía en todo momento.

También vi que era una cuestión de práctica. Mientras más te entrenas en poder relajarte, en dejar que tu cabeza baje las revoluciones, más fácil se hace.

¿Me sirvió la hipnosis en el momento del parto?

La respuesta es: «Sí», pero os la quiero explicar más ampliamente.

Afrontar mis miedos

La hipnosis, en primer lugar, me sirvió para hablar de mis miedos, para afrontarlos, para no quedármelos dentro. Esto también provocó que los hablara con otra gente como las amigas, mi marido, etc. Fue como un inicio de otros muchos cambios. Sentirme entendida por Albert también me ayudó. No me cuestionó, no me juzgó. Aquella era mi vivencia y el objetivo era que no me pesara de cara al próximo parto.

Aquí querría hacer un pequeño inciso. Respecto a abrir el cajón de los miedos y hablarlos también hubo otros factores que me ayudaron y que recomiendo totalmente. Me ayudó mucho hablar con otras madres. Tanto madres de mi entorno (mi madre, amigas, madres del parque de mi hija mayor), como madres que participan a grupos de facebook, en especial al grupo Dona llum. Associació Catalana per un Part Respectat.preparacio-part-hipnosi

Por otro lado, el hecho de trabajar con la hipnosis me permitió entrenarme en poder entrar en un estado de relajación de forma voluntaria. Al principio del tratamiento estaba tensa porque me gusta controlar los detalles de todo y sentía que perdería el control, pero no fue así. En esto Albert me ayudó mucho. Siempre me tranquilizó y normalizó mis reticencias. Analizamos cada miedo respecto al proceso de hipnosis previamente y él me explicaba como lo afrontaríamos, así que cuando pasaba yo ya sabía qué tenía que hacer.

Durante el parto

En el momento del inicio del trabajo de parto, haber podido trabajar con las grabaciones a casa fue un acierto. Cuando llegaron las contracciones yo tenía muy claro que tenía que hacer. En mi caso las contracciones durante el periodo de dilatación fueron muy cortas y en menos de tres horas ya tenía a la niña a mis brazos. Aún así en la primera hora pude trabajar con las transformaciones que me había enseñado Albert. Cuando llegaba la contracción yo la imaginaba como una burbuja que cambiava de color y yo la cambiaba de forma hasta que desaparecía. ¿Sabéis las làmparas de lava? Pues así me lo imaginaba.

También me ayudaba pensar que cada contracción me acercaba al final, a tener a mi bebé en mis brazos. Este trabajo fue muy importante. Si te asustas tu adrenalina se dispara y esto va en contra del trabajo de parto. En cambio, si piensas que el dolor te acerca al final, no te opnes a él. Aunque duela sabes que es el camino a tu meta. Esto también lo trabajamos durante nuestras sesiones.

Además, haber hecho este trabajo previo al parto hizo que mi predisposición cambiara. Pude vivir las últimas semanas con la incertidumbre normal del final del embarazo, pero sin la vivencia de miedo y desconfianza en mí misma que tenía previamente. El hecho de haber tratado mi miedo al dolor, así como la experiencia traumática, me ayudó a descargarme y poder afrontar con una visión diferente el parto que estaba por llegar.

María Martín

 

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